¿Qué es el derecho al olvido en Internet?

Además de las vulnerabilidades que tienen los sitios webs que visitamos  y lo apegados que andamos los seres humanos a los aparatos tecnológicos y a las redes sociales, la humanidad  enfrenta otra problemática debido a la informática y que en versión Beta queremos analizar:  El “Derecho al Olvido”

Según Wikipedia:El derecho al olvido es un derecho relacionado con el Habeas Data y la protección de datos personales. Se puede definir como el derecho que tiene el titular de un dato personal a borrar, bloquear o suprimir información personal que se considera obsoleta o no relevante por el transcurso del tiempo o que de alguna manera afecta el libre desarrollo de alguno de sus derechos fundamentales. Como cabe apreciar, este derecho puede en ocasiones colisionar con la libertad de expresión” 

 

Esa definición no alcanza a cobijar la red  pues en la Internet la ecuación cambia y hay otras reglas de juego.  La Wikipedia explica que  “La perennidad de la información implica nuevos desafíos para el Derecho, básicamente determinar si una persona puede lograr borrar el pasado. Usualmente estos reclamos se dirigen contra un medio original (medio de prensa, sitio de internet, blog, etc.) que publica el dato o la noticia y también contra el buscador” 

 

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Hoy que todos los días estamos subiendo información, escribiendo datos, subiendo fotos, videos y audios a las redes sociales el derecho al olvido ha quedado en entredicho, pues, si yo me quiero salir de Facebook, y quiero borrarlo todo (porque me dio una depresión, o porque quiero no estar en ninguna parte de Internet) parece que no puedo borrar todo pues muchas de las fotos, frases y mis opiniones están enlazadas a los amigos, y como ellos aún se quedan en Facebook, mis datos no se borran!

Lo más grave, la ley en muchos países como el nuestro aún no es muy clara frente al derecho al olvido, para muchos  debería ser parte fundamental de los derechos humanos o tener su lugar en la Constitución política.  Y aunque toda la información que subimos a Internet con el BIG DATA va a mejorar nuestras vidas en el futuro, y va a servir para que todo sea más fácil y rápido, muchas personas quisieran que sus datos se borren de Internet para siempre y no entren en esa maraña de información.

Por ejemplo, los primeros que dieron un paso adelante y se pronunciaron frente al derecho al olvido fueron los europeos (según wikipedia). En Europa, desde 2014 los buscadores como Google tienen la obligación de eliminar de sus listas de resultados aquellos enlaces que violen ciertos derechos de un ciudadano, a petición de éste, debido a una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

Cada una de estas peticiones se valora de manera individual por parte de los responsables de los motores de búsqueda que son los encargados de tomar la decisión de aceptar o rechazar las solicitudes. Para llevar a cabo esta tarea, Google cuenta con un comité de expertos que se encarga de asesorar a la compañía en todas las cuestiones referentes al derecho al olvido.  Se trata de unas sentencias en la que los tribunales evalúan, de fondo, cómo se equilibran la honra y el buen nombre con la libertad de expresión y el acceso a la información en Internet.

¿Y en Colombia?

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En Colombia hasta hace unos años  esto era un tema vedado, sin embargo de un tiempo para acá se ha abierto la posibilidad de retirar de los motores de búsqueda información que pueda ser perjudicial para una persona. Por ejemplo, una ciudadana colombiana  implicada en un delito de “trata de blanca” (2000) aparecía su nombre en un artículo de El Tiempo, y para resumir, no fue “vencida en juicio” y puso una tutela para que cuando se buscara en Google, su nombre no apareciera en los motores de búsqueda, pues daña su buen nombre (y no consigue trabajo, etc, etc).

 El  día del juicio, todas las partes, desde Google, la implicada y la casa Editorial rindieron declaraciones: Google dijo que ellos son solo un buscador y que no son culpables de la información. Entonces al periódico lo obligaron a rectificar su artículo (decir que no fue encontrada culpable), y  adoptar medidas tecnológicas para evitar la indexación por los buscadores y limitar el acceso a la noticia.

Sin embargo, el articulo sigue apareciendo en Internet, pues algunas personas conservaron la  ruta del enlace original y acceden al artículo, pues como hay otros implicados y es una noticia real que le importa y le compete a mucha gente, el juez no puede entrar a censurarla.  

Un comunicado de la Corte, dice: “(el juez) consideró que no era procedente ordenar al medio de comunicación eliminar la noticia, debido a que ello afectaría de forma desproporcionada su derecho a la libertad de expresión”  Pero esta era una oportunidad para instaurar en nuestras leyes el “Derecho al olvido”. Y hasta hoy, ese derecho no existe en Colombia.

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Y qué pasaría si por ejemplo un político es pillado en un acto de corrupción, y como en Colombia a nadie condenan, pues, este individuo podría poner una tutela para que todos los blogs, periódicos y twitteros borren lo que dicen de él.  A nadie le gustaría ese panorama de corruptos declarando su Derecho al Olvido.  Afortunadamente, como dice Carolina Botero en un artículo titulado “No habrá ‘derecho al olvido’ en Colombia” :

“El derecho al olvido , no aplica cuando se trata de personajes con notoriedad pública o funcionarios públicos. Tampoco cuando los hechos se refieran a delitos de lesa humanidad o a violación a DDHH, pues forman parte de procesos de construcción de memoria colectiva y exceden el interés personal.”  Y, menos mal, porque en esos casos no pueden haber ningún tipo de censura o límites de información.

La tensión entre el derecho de remoción de datos personales y el derecho colectivo de acceso a la información será en el futuro un debate que tenemos que hacer como sociedad.  Pero, si hay algo claro, en países con historias complejas y contextos de violaciones a los derechos humanos como Colombia, la preservación de la memoria quizás tenga, cada vez más, una importancia clave para la libertad de expresión y el ejercicio de la democracia.

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